sábado, 21 de mayo de 2011

Al límite del fin

Al límite del final, hay verdades y confesiones.

Si el mundo terminare hoy, pues un imbécil multiplicó, resto y dividió unos cuantos números en la Biblia; Me gustaría que supieras la clase de cosas las cuales jamás me atreví a hacer.

* Usar alguna falda que no sea la escolar: Se debe a que pienso que quizá... no me vería tan mal como siempre lo he imaginado.... sin embargo, tengo ya 22 años. No tengo marcha atrás. No adquirí el 'porte' para ello, y quizá me arrepiento.... podría ser tan Coth...

* Comer Pez Globo: Si, peligroso.... pero dicen vale la pena.... Y como soy fan de la gastronomía.... Pues si.

* Tener sexo con Voltaire: Así como suena. Tener SEXO con Aurelio Voltaire. ¿Qué tiene de raro?

* Matar. Matar a gente odiosa, a gente patética. Matar y etc.



Oh.... en realidad son más. Pero por ahora lo voy a dejar así.

Pues el mundo no se termina el día de hoy.... pero mi vida transcurre día a día y pienso ahora que quiero hacer muchas cosas aún...



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martes, 3 de mayo de 2011

Un tipo que extraña.

En la mas oscura de las situaciones, solo puedo recordar el haber perdido a mi amante.

Posesa amante, extrovertida amante.

Silenciosa como la muerte, hiperactiva como el diablo.

Llora en las mañanas, agachada bajo la cama, susurrado palabrillas de terror  inaudibles pero certeras y existentes. A pesar de que se ha ido, a pesar que le he perdido el rastro.

Lo hace igual al medo día, cuando las sombras se alargan y se tocan unas a otras en el suelo, y llora sobre todas. Fantasma, fantasma y fantasma.

Mientras escucho a la exorcista. Entre las sábanas aterciopeladas, aquellas rojas que ella no me permitió colocar jamás. Con su alergia a todo, extraño las limitantes que me rodeaban y trazaban la vida.

¡Era divertido! ¡Un reto como pocos!

La exorcista masculla  conjuros difíciles de entender. Me supongo que debe ser buena cuando la veo  murmurarlos con todo y esta virilidad en su boca. Sus labios... sus uñas que me dan cosquillas.

Y extraño a mi amante, suspendida en el aire, como nota perdida de mi fragancia favorita. Pero se ha perdido la botella... que era de talla chica en los vestidos y 21 en sus zapatos.

La extraño al despertar, cuando ha llenado el cuarto de respiraciones calientes en noches frías con la ventana cerrada. Ha dibujado con el vaho en el espejo.... dice que limpie las sábanas. Y que comience a usar calzoncillo doble en la noche.

Mientras las cosas continúan, al amanecer y anochecer. Cuando extraño a mi amante me acuerdo que no era bonita. Sino brillante, brillante de verdad.

No del tipo que resuelve crucigramas en diez minutos. O del tipo que pone a un hombre en la luna.

No.

Solo brillante, brillante como un comentario sarcástico cuando le decía que la quería. Y su relativa indiferencia lograba excitarme mucho y quedaba postrado sobre sus rodillas rogándole atención como un gatito en celo.

Brillante como su poesía o como su trazo. Como su trabajo en efectos especiales y maquillaje que jamás pensó en trasformarse a sí misma.

Pues sabía que era perfecta. Perfecta para ella, eso era todo... Ella entendía de su propia y suprema perfección.

Sabía que la muerte era una conclusión inevitable. E igualmente la haría perfecta, así que no tuvo miedo jamás. Aún cuando le recomendó la quimioterapia y ella lo negó. Jamás por miedo, sino por aburrimiento. Ella era perfecta con sus lentes de montura negra y pálida piel cuando salió del consultorio y me dijo que iba a morir.

Perfecta cuando me abofeteó en mi inmensa desesperación y dijo que igual me extrañaría. Aún con mis dramas, aún con mi pelo de gato sobre el pecho.

Extraño a mi amante... cuando besó mi cuello y le mordió. Extraño que sabía que la charada vampírica me excitaba y hacía feliz. Extraño que era ella un espectro astuto materializada en un cuerpo de talla chica para mi.

Extraño a mi amante... cuando no me suicido pues ella esta llorando, llorando a mi lado diciéndome que no lo hace. Pues sabe que poco a poco muero sin ella aún cuando no lo intento de verdad. Y resulta que quizá un poco.... sin notarlo... pero sabe que no puedo hacer nada para evitarlo.

Extraño a mi amante cuando muero y ella esta ahí, y la puedo ver. La extraño y de momento... ya no la extraño más.

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Oh bien... unos momentos de escritura no me matan.

Habla de un tipo, un tipo raro. Que pudo bien haber sido un gay de no haberse topado con esta mujer. La mujer en realidad no sé que diablos con ella. Solo escribo un poco. No es dramático ni profundo. Es solo un juego veloz con las palabras y las ideas.