Killua tiene una sobresaliente capacidad mental. Lo sabe, y no tiene reparo en restregárselo en
la cara a Gon.
Porque el albino siempre piensa, y lo hace tres pasos
delante del moreno. Como al tratarse de
operaciones matemáticas y problemas de estadística que resuelve con
habilidad. Y con lo que respecta a Gon, simplemente intenta acertar con un poco
de lógica y el resto de suerte… Cosa que generalmente le funciona.
Es media noche y el hotel donde desafortunadamente se han
hospedado, es de tercera categoría y solo queda agua caliente para una sola
ducha. Killua tiene la desalmada idea de
arreglarlo con un problema sobre el número de inquilinos, la capacidad de
almacenamiento de agua caliente y el tiempo estimado desde que el calentador
dejara de funcionar; Para calcular la temperatura a la que se deberían
encontrar.
Gon pestañea ceñudo. Trata de imaginarse que le gustaría
tomar un baño y lo que le podría hacer con el agua caliente en este frío.
Killua hace un intenso pero veloz cálculo y una sustitución
fraccionaria, además de un proceso sobre capacidad calorífica y reforzando el
resultado con una estadística sobre las personas que toman baños nocturnos o
no.
El Gerente del hotel los mira fastidiado. Tiene entre sus
manos el termómetro y no se lo deja ver a nadie. Solo quiere que le paguen su estancia e irse a la cama.
-Calculo que nos encontramos a 2 grados centígrados. –
Killua sonríe, mirando a Gon y esperando su respuesta, que por supuesto va a
estar equivocada.
-Hmmm… Yo pienso que
son 9. – Lo dice sin alardear, como si resolviera si desea una o dos cucharadas
de azúcar en su chocolate de media tarde.
¿Nueve? El albino se ríe con las manos en sus caderas. ¡Este
frío no es de 9 grados, inocente Gon!
El Gerente suspira y da la vuelta al termómetro para que lo
vean ellos mismos. Señala el número en la pantalla, por si les hace falta ayuda para encontrarlo.
Anticuados números digitales marcan 9°C.
Killua cae en shock, y Gon
da un salto infantil. Le da la mano al Gerente dándole las gracias.
Killua sigue en shock, mientras Gon le entrega el dinero al Gerente y éste le
regresa una llave con el número 7.
Killua continúa en shock, cuando Gon tira de él y lo arrastra por el pasillo
hasta la habitación número 7, cierra la puerta y lo levanta utilizando ambos
brazos, para depositarlo sobre la cama antes de salir disparado hacia el baño.
-Hiciste trampa… - Murmura, dándose la vuelta para ver al
moreno quitarse la camiseta verde y los zapatos.
-No, no lo he hecho. – Toma una toalla y se la coloca sobre
los hombros. – Lo adiviné, es todo. Además que lo hemos decidido como tu lo
querías. –
-Da igual… No sé como, pero lo hiciste. –
-Si, claro, como digas, maestro de la estadística. – Sonríe,
y cierra la puerta del baño, desapareciendo de la vista de Killua. - ¡Si tienes
suerte, puede que quede algo para ti también!-
Y Killua sabe que Gon lo dice en serio, que va a intentar
dejar un poco de agua caliente para él.
Suspira entonces, sentándose en medio de la cama con dos
almohadas en la espalda. Toma el control remoto que se encuentra sobre la
mesita de noche, y prende el televisor. Pasa rápido los canales y se detiene al
escuchar la palabra ‘homicidio’. Ajusta
la imagen y sube el volumen.
En la pantalla hay dos hombres, uno de pelo negro y otro
rubio. El pelinegro da vueltas alrededor
de un cadáver, como si danzara… mientras el rubio lo mira y escucha cuando el
otro comienza a soltar una hipótesis sobre porqué esa mujer esta muerta y sin
señal alguna de violencia.
Entonces el rubio exclama “¡Fantástico!” con toda la
admiración del mundo. Se pone de pie y mira al pelinegro. “¿En serio?” pregunta este último, levantando una ceja, calculando
con sumo cuidado la reacción del otro. “Absolutamente increíble, Sherlock.
Verdaderamente impresionante”.
Killua no puede apartar los ojos de la pantalla. Examinando
la eufórica reacción del rubio y la
profunda impresión del pelinegro. ..
De repente, ha recordado la primera vez que le dijo a Gon que era él un asesino. Revive
el momento, el rostro de Gon y como no se asustó para nada. Y de hecho, incluso
detectó su curiosidad. Revive la impresión que le había causado aquel día…
Justo como estos dos personajes en la televisión.
No puede evitar divagar
y pensar en el comportamiento de Gon aquella vez. La curiosísima expresión de
su rostro, que tenía toda la atención fija en Killua y su historia sobre
asesinatos y su familia terrible. Killua
también había dudado y sentido relativamente intimidado por la euforia de Gon.
Especialmente por sus ojos color café.
Porque Gon no tiene límites en su mirada, puesto que es
transparente y ridículamente parlanchina. Killua puede interpretar el corazón
del moreno al ver sus pupilas y el comportamiento de éstas.
Para poder verlas mejor, Killua hace una cercanía muy
masculina entre los dos. La logra, cuando golpea su cabeza hueca o susurra
planes infantiles cerca de su oído. Gon le devuelve la mirada y Killua lo sabe
todo antes de que el moreno abra la boca...
Y Killua prefiere ver sus ojos porque sabe que puede
controlarse. Pero si se atreviera a mirar demasiado sus labios…
La puerta se abre y Gon sale del baño, una nube espesa de
vapor juguetea con remolinos alrededor de su pelo mojado y caído. Ha crecido
unos centímetros, y luce precioso tal como lo trae, desordenado y goteando sus
hombros suaves atractivos…
Killua desearía no tener una vista perfecta. Preferiría no
haber visto esa gotita de agua caliente desliarse por la clavícula de Gon, que
se ha escondido tras su camiseta blanca sin mangas… Oh, Killua desearía no ver
que la gota ha sido absorbida por la tela, justo en el abdomen de su amigo.
-Queda algo de agua, Killua.- Dice, sentándose en la cama y
dejando la toalla en el respaldo de una silla. – No sé bien cuanto pueda durar,
pero seguro podrás lavar tu cabello.-
Pues el pelo del albino esta seco y sucio por dormir a la
intemperie. Gon prefiere el sedoso cabello de Killua, cuando se acerca y le
susurra al oído. O cuando lo mira de frente y le da un cabezazo.
Pero Killua no se mueve, ni respira o palpita su corazón.
Parece un muñeco de porcelana que lleva mucho tiempo en una vitrina y tiene una
ligerísima capa de polvo. Lo mira a los ojos, fijamente y Gon intenta no
parpadear para intentar descifrar su mirada azul y esos pómulos fijos sin
reacción.
Contiene el aliento, quizá Killua juega a quién puede
aguantar más tiempo sin respirar…
No ocurre nada. No pasa nada y todo parece igual.
De repente algo arde. Con un fuego seco y azul, propio de
los ojos de Killua. El moreno lo ha notado y no piensa soltar el evento
espectacular. Porque el alma de su amigo es un zafiro, y se derrite
maravillosamente dentro de sus pupilas… Dentro de su cuerpo… Justo ahí, delante
de él...
Entonces Gon gatea sobre la cama, sin zapatos y Killua
desearía que trajera calcetas. Pues sus pies son irritablemente pequeños y
lindos. Gon se aproxima, y no quita sus
ojos color café. Killua esta delirando… Comienza a oler a chocolate caliente.
El moreno no duda,
sus movimientos son decididos y continuos, acercándose a los ojos azules de su
amigo y acorralándolo contra la cama, contra las almohadas, contra la pared… Contra
el autocontrol del albino. Killua jadea
una vez y levanta una mano, cerrándola
en puño y colocándola frente a sus labios y entre los de Gon.
Killua no tiene plena seguridad de su autocontrol. No ahora,
no así.
-¿Qué? ¿Tengo algo en la cara, o simplemente eres un idiota?
– Ojala pudiera desviar la mirada, parpadear o algo así, para lucir más casual.
Gon niega con la cabeza, unas gotas caen y chocan contra la
piel del albino, que siente como mil demonios, eso fue terriblemente delicioso
y doloroso a la vez.
-Tus ojos.-
-¿Mis ojos, qué?-
-Están muy azules, Killua…-
-¡Son azules todo el tiempo, idiota!-
-¡Son diferentes hoy! – Gruñe, molesto. Pues Killua le habla
como si fuera un niño pequeño que no conociera los colores. -¡Por supuesto son
azules todo el tiempo, lo sé…! Es sólo
que… parece que se derritieran… -
Un pulso eléctrico doloroso y caliente recorre la espalda de
Killua, hace que le duela el estómago y desaparezcan sus pulmones. Causándole
dolor de cabeza, también quiere reír antes de comerse a Gon.
Y lo habría hecho, si no hubiera levantado el brazo que lo
separaba de Gon, violentamente y con mucha fuerza. Tirando al moreno de la cama
consiguiendo quitárselo de encima para poder respirar.
Killua se levantó y corrió con manos y piernas hacia el
baño. Lo hizo muy felino, lo cual hizo reír a Gon.
-¡Voy a bañarme y cuando salga, no quiero escuchar una
palabra más sobre esto!-
Hay risas, que el moreno aplaca colocando sus manos sobre su
boca. Asintiendo afirmativamente, de vez en cuando diciendo un sí.
Sube de nuevo a la cama, cruzado de piernas y comienza a
secar su cabello para poder dormir.
En el baño, no hay vapor ni agua caliente. Killua abre las
ventanas y entra en frío a la ducha, empapando su pelo, espalda, cara,
pestañas, piernas y estómago; Apaciguando su alma que había comenzado a
jadear.
¡Nunca más Gon se duchará antes que él! ¡Desconsiderado niño
egoísta lindo hasta morir!
Killua lo jura, mientras lava su cara, esperando que sus mejillas dejen de ser carmín.
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Okey. Esto es algo que escribí para Jell my dear. Ella siempre ha sido atenta conmigo y me ayuda a mejorar. Una vez escribió algo para mi y yo le he regresado el favor.
Dudo colocarloen fanfiction. Este es un trabajo privado solo para ella :3.