De esa clase de demonios que todos tenemos y son idénticos en como lucen a nosotros, pero cuya biología es completamente diferente y eso es lo que les hace terribles.
Básicamente, las diferencias de las que hablo son las de carácter metabólico.
Y lo interesante de ellos, es que no se alimentan de pan de centeno, jugo de arándano o rebanadas de melón... oh, claro que no.
Ellos, los demonios idénticos nosotros; se alimentan precisamente de nosotros. ¿De que otra manera, sino esa, podrían poseer tal característica?
Es en sumo curiosa su dieta: Miedos, fracasos, expectativas frustradas, ira, especulaciones, tristeza, inseguridad.... OH, lamentablemente, por ello son así de desagradables.
Toda esa dieta terrible y ácida, provoca que todo su PH sea asquerosamente abrasivo. Los torna monocromáticos, fríos, húmedos (y la humedad solo es agradable si es cálida), lacios ... Una contrariedad en sí mismos.
Así pues, al vivir en el interior del cuerpo siendo idénticos a nosotros; pueden en cualquier momento suplantarnos. Eso ocurre amenudo, cando parpadeas cansado un par de instantes y al abrir los ojos después te das cuenta que ha armado un mausoleo a tu alrededor y tiene tu firma como arquitecto y diseñador. Tal cosa es detestable... y sin embargo no puedes desprenderte de tal fallo porque, a final de cuentas, él es tú y tú eres él.
Esa es la parte mas irritante.
¿Qué hacer con esos demonios?
Bueno, primero habría que entenderlos...
No hablo de ellos como seres infernales, que vienen del averno (Dah, la reiteración sobre la reiteración..... no importa, el caso que me doy cuenta y trato de hacer una observación), sino como manifestaciones emocionales directas de nuestro comportamiento habitual. No pretendo usar alegorías ni nada por el estilo, para aproximarles a un arquetipo bestial "gótico" del siglo XXI. No tienen caras endemoniadas, ni colmillos ensangrentados. Tampoco son pálidos ni usan trajes de sombrereros locos o PRADA muy formal. Para nada.
Ellos son tan terriblemente parte de ti mismo, que no hay nada de diferente en ellos, salvo que son un concentrado agrio de lo peor de ti.
Yo sé que no los puedes exorcizar, ni escribiendo (la verdad, contrario a lo que llevo afirmando toda mi vida). Cuando escribes los aplacas, los duermes, les pones en letargo y se hacen minúsculos... Pero continúan ahí.
El exorcismo es otra cosa, algo que absolutamente no se puede realizar solo. Ni tampoco con cualquiera.... Debe ser un proceso con la persona. La persona que es el elemento único del universo y el elemento más pesado de la tabla periódica de los elementos que conforman tu mundo y universo....
Sin la presencia de esa persona, un exorcismo no puede llevarse a cabo.
¡Porque la necesitas! ¡Para ver cuando el demonio que eres tu llega y le lastima, le incomoda, le destroza, le muerde, le empuja, le grita, le entristece, le pesa! ¡Y ser el peso del elemento mas importante de la tabla periódica de los elementos que conforman tu universo, contrario a lo que podría parecer, no es ni remotamente agradable!
.....
Y yo los voy a sacar de aquí...
Porque no quiero herirle a él.