Tabla: 30 Vicios.
Tema: 01. Límite.
Fandom:Good Omens
Claim: Aziraphale/Crowley
01. Limite.
Crowley conduce a veces sin mirar. No es que tenga un don especial y demoniaco de corredor. No. Lo que ocurre es que tiene tantos años, que conoce muy bien la carretera por donde va.
El ángel no duerme, pero parece idiotizado con el paso rapidísimo de todas las cosas. Que se reducen a un rápido boceto ante sus ojos, todo de alfileres por la velocidad.
Con el Bentley a más de 200 k/h, muy sobre el límite de velocidad.
- Siempre rebasando los límites, querido – Comenta el ángel, obrando un milagrillo para que un cervatillo se aparte del paso endiablado de Crowley .
El demonio le mira tras los lentes negros. Levanta una ceja y articula una sonrisa torcida y sensual.
- Los límites no son divertidos sino hasta que los ultrajo. –
- Que idea tan más descabellada. –
El acelerador sigue al fondo, no podría acelerar más. Pero Crowley es un demonio y cuando su concentración sube, sube la velocidad.
- Pero cierta. ¿No te parece? ¿Acaso no soy lo más sensual cuando rebaso los límites y te obligo a crear más? –
Aziraphale está demasiado acostumbrado a estar con Crowley. Aunque desea negarlo, la verdad es que él también gusta de rebasar el límite de velocidad.
El límite de calorías ingeridas a la hora del té.
El límite del pantalón Giorgio Armani de Crowley…
- ¿Límites para ti, yo? Si eres tu, el colmado de fronteras, querido. – Ruge, lo hace con voz divina de ángel sin levantar la voz - Tengo un montón de cosas que me gusta rebasar en ti, Crowley.
Sobre el aire flota un Bentley endemoniado, sus llantas giran y giran sin ir a ningún lado. Mientras el resto del auto va y se para sobre la copa más alta de un árbol.
Crowley no atina a decir nada, a veces no puede evitar sentirse como un imbécil cuando intenta intimidar a Aziraphale y es él quien termina intimidándolo de verdad.
El ángel tiene un montón de límites que Crowley aún no ha podido ultrajar. Que duda poder rebasar.
Pues está demasiado concentrado en no jadear, cuando el rubio besa su nuca y sopla en su oreja.
Definitivamente, hay límites a los que Crowley no puede vencer.
Como lo es el límite de su resistencia, que cede estúpidamente cuando Aziraphale presiona su abdomen con ambas manos, mientras besa sus omóplatos y llega al límite de esta creación.
…Un orgasmo ilimitado y abrasador…












