jueves, 23 de abril de 2015

Sigue siendo el elemento más pesado de la tabla periódica ¿Hasta cuando ?

Es vergonzoso decir, que me da miedo el cambio....

No de estación, ni de lenguaje, o de ropa. Ninguno por el estilo.

Me aterran los cambios en mi interior.

Olvidas que fuiste tú el elemento detonante que comenzó con esta forma de vida que ahora constituye la pulpa de mi corazón. 

Y  eres tu, de nuevo, que arrojas un agente extraño que no creí que fueras capaz de producir: Apatía.

Eres otro y no te reconozco. Ni siquiera entiendo que te ocurre y cada vez que abres la boca siento que te conozco un poco menos.

Eso duele, ya que fundamentalmente, mis células  están constituídas de tu saliva, de un beso, de tu fe y mi confianza ciega en ti.

Comienzas a parecerme un extraño. Alguien que vive en el pasado y se niega a reconocer que yo le he perdonado esa y mil cosas más.


No es él quien yo creí que era. 

Y eso, está desintegrando mi propia humanidad.

jueves, 16 de abril de 2015

En la tristeza, se encuentra una razón

Tengo la curiosa sensación de haberme encontrado justo hoy.

Fue algo muy duro y desconcertante, porque no sé si fue de la manera correcta.

Ocurrió producto de mi histeria y mi pánico. Dos cosas muy habituales pero secretas en mí. Características propias del débil que sin embargo, no se supone que soy.

Me encontraba llorando y sufriendo por mí misma y por él.

Me encontré de pronto queriendo sentirme mejor.

Pasó muy natural porque a mi no me gusta sufrir. Encierro las cosas en cajitas pequeñas que tienen el tamaño de un encendedor.

Como no tengo senos, los metro en el relleno de mi sostén.

Y entonces hace que se vea enorme mi corazón.

Hay algo en la tristeza que me resulta  atractiva  y aún no lo puedo comprender. Si es la facultad de verlo todo a perspectiva anhelante cuando siento que ya he dejado de anhelar.

Tal vez resulta que da pié a reflexiones profundas que han de llevarme a un significado vital. Voy a tener la fortaleza necesaria para arrastrar esas reflexiones a mi vida no irreal.

He perdido un poquito al hombre que yo completamente idolatré.

Sin embargo, he aprendido algo de ello y  ruego a los Dioses... que me den fuerza para poder crecer una vez más.