Que es vacía como sus expectativas sobre el escape de la situación. La lógica otorga soluciones que debería seguir. Pero a fin de cuentas él solo hace conjeturas.
Hace calor durante la noche donde sopla un viento fuerte.
Ha dejado el ventanal abierto y el obstinado movimiento de las cortinas insiste en alertar que corre riesgo ya
'Corre, querido... estas en peligro'
'Vete ya...'
'Lamentarás quedarte, vete ... vete ... vete...'
¡Una película de terror en la primera noche de Otoño!
Extasiado, desanuda la soga que es una corbata sobre su cuello y se convierte en la experiencia más desesperante de todas. Arrojándola sobre el sofá de tapiz rojo; Despeinando su pelo negro.
Es él feliz mientras enciendo un cigarrillo y el papel arroz chocolate impregna ligeramente sus labios
No pretende encender la luz.. Esa bellaca aun si no ha sido invitada se cuela desde el exterior, con su plateado matiz.... es luz en soledad.
Hay una luz enferma en el extremo del cigarrillo. Lo ha consumido a la mitad y siente que podría olvidar esa estupidez de dejar de fumar, para matarse de una vez con él.
Jamás ha comprendido a ciencia cierta como es que la idea de morir solo logra excitarlo más.
Ceniza cae, caliente y se amontona en el suelo.Quema el tapete...
Odia la indiferencia con la que pisa duramente el montículo caliente para evitar comience a arder...
- Mañana eso me va a molestar -
Pero no interesa. No por ahora al menos, no el día de hoy.
Hay un molesto reloj apuntalando demencialmente el transcurso de los segundos en su cabeza. Teme volverse loco. Y es que es como si de repente se convirtiera en su peor enemigo...Con un desesperante segundero.
Van tres cigarrillos y no puedo dejar de temblar. Mientras se pregunta si ese bastarlo lo notará…
Pregunta idiota de su parte…
CLARO que lo nota. Y él quiere que lo note... para eso mantiene la pequeña llama agonizante entre sus largos y pálidos dedos.
Para que ese monstruo lo vea, desde cualquier rincón en penumbra donde maldita sea se encuentre. ¡Y se ría silencioso, con esa boca torcida que pone cuando lo hace!
Tan sexy... tan infernal.
Desesperado, suelta los cuatro primeros botones de la camisa. Mojando los labios a medida que torpemente lo hace uno a uno, cuando termina con el último ya muerde sus labios para que ningún gemido y lastimoso sonido escape de su boca.
Comienza a hacer más calor.
Lo sabe mientras azota la espalda en el sofá. Levantando el cuello esperando una viajera brisa que le refresque el aliento, que arde. Desde el fondo de su garganta y sube hasta la lengua.
Que escapa de su boca, y danza sobre sus propios labios. Provocándolo solo a él mismo, un absurdo movimiento ardiente y estúpido.
Besándose a si mismo pues ese cretino no viene a hacerlo él….
El cigarro en el suelo, y una serpiente de humo se levanta en el aire. Impulsada por el viento intruso, comienza a rodearle el cuello con su vibrante olor a tabaco.
Para entonces ha arrancado ya todos los botones de la camisa blanca. Y pasa las manos lascivamente por su todo pecho. Deteniéndose en un pezón y rodeándolo con el dedo meñique, previamente mojado con la punta de la lengua.
Calor, sabor, caricia, espasmo, pellizco, dolor y expectativa…
Sin el menor cuidado ha bajado la cremallera de sus pantalones y la derecha mano vaga por su ropa interior, mientras la izquierda continúa acosándolo en el pecho.
Entonces fuego en la esquina mas oscura de la habitación. Lo puede ver a él y su rostro iluminado por el encendedor de Ed Harddy que le robó cuando durmieron juntos por primera vez. Un largo cigarro blanco y delgado. Se ve jodidamente excitante entre sus dedos expertos en todo.
Y no pudo evitar gemir al ver solo eso.
El rubio bastardo sonríe con el cigarrillo ahora en sus labios, mientras las manos las guarda en los bolsillos y se aproxima a él. Sus ojos verdes brillan con malicia terrible… Ese endemoniado sujeto es una bomba de tiempo.
- Buu, cretino. Buu … - Se burla, sonríe aún y de repente le gustaría poder patearle la cara para que deje de hacerlo.
Pero no puede. Esta demasiado excitado para moverse y hacerlo.
- Ca… Cállate…. –
De un eficaz movimiento aparta ligeramente sus piernas sobre el sofá y se sienta entre ellas, asomando su maldito rostro perfecto entre ellas, posando un codo sobre su abdomen desnudo, y una mano en el jadeante pecho.
- Así, parece que vas a morir –
Que es caliente, suave, doloroso y delicioso…
No hay como evitarlo, gime de nuevo. Y abre un poco más las piernas, para que el rubio tenga un buen flanco para apuñalarlo las veces que sea, con su cuerpo y la seductora presencia que tiene endemoniada.
Hace frío en la calle, hay viento entre los árboles…
Mientras el pelinegro, ahí… en el sofá… muere lentamente beso tras beso, mordida tras mordida.
Empujón tras empujón.
El infierno es caliente y ahí esta la muerte con él.
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Oh bien. Escrito. Me encantan ahora ellos dos. Traigo una marcada obsesión de Arthur x Kiku. Es que… Fuck… Son tan …. Sexys.
Aún cuando no creo sean ellos de verdad. Sino otros tipejos… en otro mundo. Solo ejemplifico, con imagen de ellos. Además, esa imagen estaba ahí …. Y vino a mi mente.

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