Comunidad/reto:
30vicios
Tabla: 30 Vicios.
Fandom:Good Omens
Claim: Aziraphale/Crowley
Advertencias: Ninguna. A menos que usted sea un fanático religioso y/o no guste de relaciones entre agentes del cielo y el infierno.
Aziraphale suspira, cuando cubre con una manta de tela Escocesa, el trasero desnudo de Crowley.
Que es perfecto en cuanto a forma y suavidad. Al demonio siempre le gustó aquello de ‘dormir’ y Aziraphale admite que ese detallito humano, es uno de los aspectos más encantadores de Crowley.
Él lo conoce de verdad.
Sabe que le gusta cuidar plantas y comer en el Ritz. Tomar un té bien caliente con dos de azúcar nada más. Al final Crowley gusta del té con 5 cucharaditas que no se da cuenta cuando coloca una tras otra sin parar de hablar.
Cuando Crowley despierta aún es el ser etéreo del que esta enamorado. Lo es cuando se viste de nuevo y le da un beso en los labios muy suave, rápido y decidido.
.- Informe de rutina, ya sabes. - Dice, acomodándose los lentes oscuros y ajustando la corbata - Como si no me tomare en cuenta mi trabajo, vaya.
.- Y quizá sea así - Aventura el ángel. – Después de todo, INTERFERISTE con el Apocalipsis, querido. –
.- Eso viene ligado al hecho de que me fassscina mi trabajo. – Siseó, con todo y que mantiene los dientes firmemente cerrados. – No quiero que termine, eso es todo . -
Aziraphale sonríe. Tomalas gafas oscuras del demonio y las coloca perfectamente sobre la nariz pequeña de Crowley.
. - Que sepan eso es bueno… Hum… es decir… ‘malo’. ¿Porqué no se los dices? –
.- Tsss…. Con ellos no se habla, ángel. Lo sabes. -
Con los agentes del infierno se discute. Se pelea, se mata, se miente… Pero jamás se habla.
. - ¿Sabes que si estaría genial? Decirles que me cojo a un ángel. Me convertiría en el rey de la tentación. No es que no lo sea ya, pero…-
Aziraphale abre la puerta de la tienda, y la mantiene abierta ofreciéndosela a Crowley.
. - Querido, sabes que eso es una mentira. Y yo no seré partícipe de tus mentiras –
. - Pero…-
La mirada asesina de Aziraphale es determinante. El demonio pasa frente a él con un puchero y las manos en los bolsillos. De manera que no pude esquivar al ángel cuando toma su barbilla y le obliga a girarse. Besa su boca y presiona sus labios con fervor.
Cuando se separan, Crowley tiene los ojos entrecerrados, los lentes torcidos por la sorpresa. Y calor en todos lados.
. - Pero no me molestaría que les dijeras la verdad – Puntualizó Aziraphale, mientras con el meñique intenta acomodarle las gafas otra vez – Que en realidad es un ángel el que te lo hace toda la noche. -
. - Mi mentira suena mejor –
. - Pero la realidad es aplastante. -
. - Hisssss…. Mejor me callo todo esto y me invento algo más –
Crowley sale hecho un rayo de la librería de Aziraphale. Mientras conduce carretera abajo y sopesa una mentira decente que decir.
Ni loco va a decirle a un demonio superior que no ha hecho nada para ganar almas para ‘El jefe de abajo’ en toda la semana, por estar metido en la cama de Aziraphale y bajo su cuerpo.
Pero no puede evitar sonreír. El espejo retrovisor le regresa su reflejo y el brillo amarillo de sus ojos cuando deseó dar vuelta en ‘U’ y pensar en que podría inventarse para justificar la falta del día de hoy.
Tabla: 30 Vicios.
Fandom:Good Omens
Claim: Aziraphale/Crowley
Advertencias: Ninguna. A menos que usted sea un fanático religioso y/o no guste de relaciones entre agentes del cielo y el infierno.
12. Mentir.
Que es perfecto en cuanto a forma y suavidad. Al demonio siempre le gustó aquello de ‘dormir’ y Aziraphale admite que ese detallito humano, es uno de los aspectos más encantadores de Crowley.
Él lo conoce de verdad.
Sabe que le gusta cuidar plantas y comer en el Ritz. Tomar un té bien caliente con dos de azúcar nada más. Al final Crowley gusta del té con 5 cucharaditas que no se da cuenta cuando coloca una tras otra sin parar de hablar.
Cuando Crowley despierta aún es el ser etéreo del que esta enamorado. Lo es cuando se viste de nuevo y le da un beso en los labios muy suave, rápido y decidido.
.- Informe de rutina, ya sabes. - Dice, acomodándose los lentes oscuros y ajustando la corbata - Como si no me tomare en cuenta mi trabajo, vaya.
.- Y quizá sea así - Aventura el ángel. – Después de todo, INTERFERISTE con el Apocalipsis, querido. –
.- Eso viene ligado al hecho de que me fassscina mi trabajo. – Siseó, con todo y que mantiene los dientes firmemente cerrados. – No quiero que termine, eso es todo . -
Aziraphale sonríe. Tomalas gafas oscuras del demonio y las coloca perfectamente sobre la nariz pequeña de Crowley.
. - Que sepan eso es bueno… Hum… es decir… ‘malo’. ¿Porqué no se los dices? –
.- Tsss…. Con ellos no se habla, ángel. Lo sabes. -
Con los agentes del infierno se discute. Se pelea, se mata, se miente… Pero jamás se habla.
. - ¿Sabes que si estaría genial? Decirles que me cojo a un ángel. Me convertiría en el rey de la tentación. No es que no lo sea ya, pero…-
Aziraphale abre la puerta de la tienda, y la mantiene abierta ofreciéndosela a Crowley.
. - Querido, sabes que eso es una mentira. Y yo no seré partícipe de tus mentiras –
. - Pero…-
La mirada asesina de Aziraphale es determinante. El demonio pasa frente a él con un puchero y las manos en los bolsillos. De manera que no pude esquivar al ángel cuando toma su barbilla y le obliga a girarse. Besa su boca y presiona sus labios con fervor.
Cuando se separan, Crowley tiene los ojos entrecerrados, los lentes torcidos por la sorpresa. Y calor en todos lados.
. - Pero no me molestaría que les dijeras la verdad – Puntualizó Aziraphale, mientras con el meñique intenta acomodarle las gafas otra vez – Que en realidad es un ángel el que te lo hace toda la noche. -
. - Mi mentira suena mejor –
. - Pero la realidad es aplastante. -
. - Hisssss…. Mejor me callo todo esto y me invento algo más –
Crowley sale hecho un rayo de la librería de Aziraphale. Mientras conduce carretera abajo y sopesa una mentira decente que decir.
Ni loco va a decirle a un demonio superior que no ha hecho nada para ganar almas para ‘El jefe de abajo’ en toda la semana, por estar metido en la cama de Aziraphale y bajo su cuerpo.
Pero no puede evitar sonreír. El espejo retrovisor le regresa su reflejo y el brillo amarillo de sus ojos cuando deseó dar vuelta en ‘U’ y pensar en que podría inventarse para justificar la falta del día de hoy.
[ Una mañana, perdiendo el tiempo con Aziraphale]
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Keep calm and post