Irritante como cuando me cae una pestaña en el ojo y arde. Es curioso por que sé que siempre supe que estaban ahí, frente a mis ojos. Y sin embargo, no las concebía demasiado. De repente cae y tropieza con mi retina, y entonces la noto e incluso siento.
Ahora pues, eso es es simplemente una abstracción idiota. Me gusta decir idioteces para no pensar demasiado. Pues si pienso, suelo hacerlo con respecto a ti y lo que significas, y tal cosa es una dificultad enorme.
Yo siempre estoy diciendo que te conozco y comprendo, y es cierto. Me gusta lo que piensas y la manera en la que callas algunas cosas.
Porque a fin de cuentas las conozco de todos modos ,y es tan extraño que cuando las dices con lenguaje casi científico, me derrito del mero placer de haberlas concebido correcto y profundo.
A su vez, disfruto mucho de tal dificultad. Pues es tu pensamiento un mar enorme de ideas concebidas y por concebir, que me gusta tocar y manosear porque brillan de colores grandiosos y luego se apagan.
Seguro te preguntas ¿Y para que diablos le gusta que se apaguen? , pero la respuesta es bien simple:
Me gusta que se apaguen, para volver a encenderlas yo, y tener excusa para tocarlas de nuevo.
Pienso que si las toco demasiado y en el mismo punto, dejaré una huella y me recordarás mucho. Y la luz dibujará siempre mi difuso contorno, para que me recuerdes siempre.
Ahora ¿Para que quiero que me recuerdes siempre?
Honestamente... porque yo siempre te recordaré y para siempre ocurrirá eso.
Puedes decir que mi filosofía es un absurdo, y es cierto. Pero sabrás que es sincero, y no espero nada más que saberte.
Saberte grande, saberte estable.
Saberte neutro, saberte importante.
Saberte índigo, saberte picante intenso.
Saberte quien eres....
Saberte elemento más pesado de la tabla periódica.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Keep calm and post