No de estación, ni de lenguaje, o de ropa. Ninguno por el estilo.
Me aterran los cambios en mi interior.
Olvidas que fuiste tú el elemento detonante que comenzó con esta forma de vida que ahora constituye la pulpa de mi corazón.
Y eres tu, de nuevo, que arrojas un agente extraño que no creí que fueras capaz de producir: Apatía.
Eres otro y no te reconozco. Ni siquiera entiendo que te ocurre y cada vez que abres la boca siento que te conozco un poco menos.
Eso duele, ya que fundamentalmente, mis células están constituídas de tu saliva, de un beso, de tu fe y mi confianza ciega en ti.
Comienzas a parecerme un extraño. Alguien que vive en el pasado y se niega a reconocer que yo le he perdonado esa y mil cosas más.
No es él quien yo creí que era.
Y eso, está desintegrando mi propia humanidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Keep calm and post